Eldorado


Laguna

Aúnque Creso, rey de Lydia en la Turquía de hoy, introdujo la moneda de oro ya 650 a.C., la Europa medieval no heredó este principio de facilitar el intercambio de mercancias, porque en Europa se encuentra oro solo en unas pocas minas en Checoslovaquía, en Rumania y Bulgaria. En cambio los arabes y luego los turcos, que dominaron partes del sur de Europa, si tenian oro de África por sus negocios con los pueblos negros, pero no tenian una moneda estandarizada sino usaban el oro sobre todo por cuestiones decorativas. Basados en los recuerdos del valor del oro en la época romana y de los cuentos de la magnificas riquezas de los arabes que confirmaron los cruzados que regresaron desde el siglo XI, nacieron leyendas trás leyendas sobre hallazgos fabulosos, combates entre caballeros por estas riquezas y de ciudades de techos de oro y de calles pavimentadas de oro. Desde el siglo XIII se desarrollaba la banca en Italia, Venecia acuño el ducado de oro desde el año 1287, y poco a poco aumentaba la demanda de oro en toda Europa causada por la divulgación de la moneda de oro y por lo tanto a los fines del siglo XV a Fernando II de Aragón, que tenía que financiar el restablecimiento de la autoridad de la corte real en Castilia y sus conquistas de las Islas Canarias, de Granada y de Napoli, le interesaba el descubrimiento de las Indias solamente porque esperaba hallazgos de oro.

Éstas leyendas y la importancia que tenía el oro para la corte real española a los principios del siglo XVI, eran las motivaciones de los conquistadores, la mayoría hidalgos, miembros de la noblesa empobrecida, sin ningún futuro en España. Pero durante decadas la busqueda por oro era infructurosa. Los indígenas en el Caribe apenas usaban metal, los pueblos de Centroamérica trabajaban el cobre y muy pocas veces el oro, tal como las tribus en el norte de México y el sur de los Estados Unidos. Más suerte tenian los españoles en Sudamérica, sobre todo en Perú y Bolivia, pero el lugar de la leyenda, las ciudades de las casas y calles tapadas de oro, siguieron buscando sin éxito.

El cacique dorado

No solamente las culturas antiguas del Perú presente, sino también sus vecinos al norte, los Muiscas, eran habiles orfebres. Los españoles, siempre susceptibles a cualquier cuento de tesoros de oro, ya en Centroamérica escucharon de un pais legendario en el sur, probablemente porque a los Mayas y Aztecas llegaron mercancias de oro a través de su comercio hasta el sur de Centroamérica. Entre otros Francisco Pizarro, yendo de Panamá, en 1528 atracó en la desembocadura del Rio San Juan para explorar la tierra firme. Poco después de la conquista de Perú por Pizarro, en 1536, Jiménez de Quesada exploró el centro de Colombia desde Santa Marta hasta Bogotá. En el mismo año Nikolaus Federmann de la ciudad de Ulm en el sur de Alemania vino desde Venezuela por Cúcuta, y Sebastián de Belalcázar, que había acompañado a Francisco Pizarro en su conquista de Perú y había vencido las últimas tropas incaicas cerca de Quito, avanzó hacia el norte hasta Cali y luego hasta Bogotá. Allí los tres conquistadores se encontraron y cada uno reclamó pretenciones sobre éstas nuevas regiones.

Balsa de oro

Con las empresas de éstos tres conquistadores, cada uno llevado por su avidez de oro, empieza la busqueda del Eldorado fabuloso. Probablemente Belalcázar escuchó durante la conquista de Perú por la primera vez de un cacique inmensamente rico que solió cubrirse el cuerpo entero de oro molido y bañarse después en una laguna. El lugar que los españoles nunca identificaron como su Eldorado se ubica hoy día en la laguna de Guatavita en el noreste de la capital Bogotá. Según los cuentos de los indígenas había esta ceremonía realmente. A su cacique le pusieron resina o barro y luego le soplaron polvillo de oro en el cuerpo entero. Así decorado le llevaron en una balsa de madera al centro de la laguna en donde él tiro cosas de puro oro al agua y al fin le bañaron para que le saliera el oro molido. Encontraron dos balsas de puro oro que muestra esta escena, una en 1856 que hoy esta expuesta en el Museo de Etnología en Berlin, la otra aquí presentada encontraron en 1970 en una cueva cerca de Fusagasugá que esta expuesta en el Museo de Oro en Bogotá.

Laguna

La laguna de Guatavita está situada casi en la cumbre de un cerro redondo en una altura de 3100 m y a la primera vista parece ser el cráter de un volcán apagado. El cráter esta abierto solamente hacia el este hasta la superficie del lago y por esta quebrada, el boquete, se entra al cráter y sube hasta su borde por escaleras inclinadas. En su obra sobre las cordilleras y monumentos de los pueblos indigenas de América Alexander von Humboldt presenta un dibujo del lago desde la cumbre del cerro, pero en comparación con sus dibujos de Ibagué o del salto del Tequendama éste dibujo, sobre todo la forma del boquete, no es muy preciso, tampoco su localización "en las montañas de Zipaquirá". El boquete explica como un corte que hicieron los españoles poco después de la conquista para secar el lago y sacar los tesoros que habían escondido los indígenas allá. Pero el boquete es sin dudas un corte natural que en 1580 el comerciante español Antonio de Sepúlveda dejo excavar más profundo por 8 mil trabajadores indígenas. Con ésta empresa gigante podía bajar la superficie del lago por 20 m, pero entonces se le cayo el canal excavado y cientos de los indios se murieron. De la misma manera en los años 1820 un amigo de Simón Bolívar intentaba inexitosamente secar la laguna. El único que realmente encontró el fondo de la laguna fue el inglés Hartley Knowles excavando un túnel en 1898. El fondo estaba tapado por fango que no se pudo pisar y intenciones sacarlo con palas a mano no tenían éxito porque el sol secó el fango. Mientras tanto se tapó el túnel y terminó el projecto. El valor de todas las cosas de oro que encontraron en estas empresas era mínimo en comparación con los costos.

Sedimentos levantados

Aúnque la laguna parece ser un cráter volcanico su formación debe de tener otra razón porque la actividad volcanica en Colombia se concentra en Nariño y Cauca, y sobre todo en la frontera de Tolima con Qindío y Caldas, mientras el origen del suelo de la cadena oriental es marítimo. Las rocas en el boquete en la foto a la izquierda, sedimentos rectificados, confirman eso. Tampoco puede ser el cráter de un meteorito porque la energía del impacto funde la roca al borde del cráter y la repulsión sube la roca fundida desde una profundidad de unos cuantos cientos metros que tapa el cráter y sus alrededores. Queda la explicación que presentan los guias de Guatavita que el cráter de Guatavita se formó por subrosión, la erosión subterránea. La roca en Cundinamarca y Boyacá tiene cal, yeso y sal, sustancias que se disvuelven en agua carbonatada. Este proceso forma cuevas subterráneas de profundidades considerables y si el techo derrumbe el resultado puede tener la forma del cráter de Guatavita.

Laguna y escaleras

A la laguna de Guatavita, 57km norte de Bogotá, se llega por la Autopista Norte de Bogotá. En el desvio Sesquile se continua hacia Guatavita siguiendo los indicadores pintados a mano. En años de obras cambiaron la laguna de Guatavita a un parque muy bonito que abrieron en el año 2005.

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